Jardin de rosas
         
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Debido a que pueden plantarse en tierra, recipientes e, incluso, en macetas colgantes, las rosas se adaptan de múltiples formas al paisaje doméstico. Cuando vaya a comprar a un centro de jardinería o vivero, o bien cuando las vea en un catálogo, le darán ganas de adquirir una de cada tipo.

Cuando seleccione una planta, sepa ya en qué zona va a plantarla.

La fragancia es una característica que todos asociamos a las flores. Las rosas despiden algunas de las fragancias más deliciosas que existen. Recuerde que el sentido del olfato es una cuestión subjetiva. Lo que para algunos es exquisito para otros puede resultar desagradable; por tanto, no tenga prejuicios. Algunas rosas casi no huelen, y otras son famosas por su fragancia. La humedad y el calor estimulan la emanación de la fragancia.

Las épocas de floración y la frecuencia pueden variar. Los híbridos de té y los floribunda florecen por lo regular a las ocho semanas de su plantación. Otras no florecen sino hasta la segunda estación. Las rosas con un único ciclo despliegan una portentosa exhibición de flores cada temporada. Las floraciones múltiples hacen que la exhibición sea permanente.

Las espinas son habituales, y los aficionados las consideran un mal menor, aunque hay variedades desprovistas de espinas.

Fíjese en el color de las flores y el follaje al seleccionar las rosas. Elija el tipo que mejor se adapte a su paisaje.

El tamaño del rosal adulto es decisivo a la hora de plantar. Casi todos llegan a la madurez en dos o tres años. Cuando piense en plantar un arriate de roles o en incorporarlos al jardín, no olvide que es más bonito que las flores queden a la vista. Coloque las plantas más altas en la parte posterior del arriate. Pero tome una cosa en cuenta: no vaya a perderse el aroma de una variedad alta pero especialmente fragante.